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La Esencia de la Cazería
Dr. Manuel Pérez Gómez
Cazador Mexicano

 “Sabido es que para el sabio, el único bien es la virtud que consiste en arreglar su vida de conformidad con la naturaleza” Claudio Eliano. 50 d.C.

El ser humano ha cazado desde el principio de su historia, hasta la actualidad a fines del segundo milenio después de Cristo. Si desde hace mucho tiempo la mayoría de los seres humanos ya no caza como forma de subsistencia, debe uno de preguntarse:

 

¿Por qué sigue el hombre cazando?

¿Qué nos ocurre al cazar?

¿Por qué nos atrae tan intensamente?

 

Y sobretodo, si ha existido un incremento considerable de la población. ¿Cómo es posible que en los países donde hay un verdadero culto a la caza, exista cada día mas caza y mas cazadores?

 

¿Qué le ocurre a personas como Uds. Que pueden ser unos profesionistas urbanos, civilizados y cultos, que trabajan con la mente y tras un escritorio, que duermen en un mullido colchón, que se bañan y se rasuran todos los días, que comen refinada, pero apresuradamente en una mesa bien presentada y servida; que se divierten en el cine o el teatro y enriquecen es espíritu con la lectura; que tienen trato delicado con las damas, que son morales, compasivos y buenos padres de familia; pulcros y mesurados en sus costumbres y unos ciudadanos respetados por su comunidad; y que de repente cambian180 grados, se meten al monte, la selva o el desierto durante una semana  más, olvidándose de las blandas comodidades que le ofrece la civilización, forrándose de cuero como un esquimal y olvidándose de su higiene personal, sea capaz de comen a mano directa, animales asados al fuego, durmiendo poco y mal en el duro suelo y a veces teniendo a las estrellas como cobija, soportando el viento helado que cala hasta los huesos o el infernal calor del desierto, que tienen que levantarse de  madrugada y convirtiéndose en andariegos de jornadas pesadísimas y en ocasiones peligrosas, aguantando las moscas, mosquitos, pinolillos y demás alimañas, estando siempre pendiente de los peligros inherentes de los habitats ajenos al suyo, teniendo la posibilidad de desorientarse y extraviar el camino o de lesionarse encontrándose a muchas horas del poblado más cercano y que habitualmente regresan de la sierra sucios, peludos, oliendo a humo, sudor y al almizcle de los animales salvajes, y sin embargo al verles la mirada se denota un brillo de intensa excitación, pues nadie les obliga a ello?.

 

¿Cómo es posible que esto ocurra?

Por consiguiente, para tratar de explicar lo que es la esencia de la cacería habrá que tener presente las siguientes consideraciones.

 

¿QUÉ ES LA CACERIA?

Para contestar esta pregunta, creo conveniente iniciar con una definición de lo que es la cacería:

Cazar es “BUSCAR, LEVANTAR, PERSEGUIR, TIRAR Y COBRAR UN ANIMAL SILVESTRE. EL HOMBRE QUE CONCENTRA EN SI MISMO ESAS FUNCIONES, CAZA; EL QUE DELEGA TODAS, MENOS LA DEL DISPARO; TIRA, PERO NO CAZA (Miguel Delibes. La Caza en España)

 

Esta definición, es una de las que mas me gusta porque encierra en sí misma gran parte de lo que conocemos como esencia de la caza. Veamos lo siguiente: Si un cazador va a un corral y con una ametralladora abate un búfalo café, está matando un animal salvaje, más no por eso se puede decir que lo haya cazado. Sin embargo si se mete a la más recóndita selva y él solo persigue las huellas de un venado, que por sus características le indica que es el macho más viejo de la región, aguza sus sentidos, deambula   lo más silenciosos que pueda, identifica al animal después de mucho batallar, lo encuentra sin que éste se haya dado cuenta y lo abate de una manera fulminantemente impecable, lo carga hasta su campamento, lo copina, cocina y se lo come satisfactoriamente, entonces habrá cazado y eso le producirá un inmenso estado de regocijo y felicidad.

 

¿QUE REQUISITOS DEBE TENER LA CACERIA?

a)      El cazador debe saberse como un intruso inmenso en un hábitat salvaje o silvestre ajeno al suyo.

b)      El cazador será reconocido como una amenaza potencial por los habitantes nativos, alertándolos en su instinto de conservación (Un humano dentro de un tractor no es reconocido por loa animales como un cazador)

c)      La caza debe tener cierto grado de dificultad, mientras mas difícil sea, más se valorará su resultado.

d)      La caza no debe de ser abundante, pues si hay exceso de piezas y de fácil acceso se pierde el grado de dificultad, mermándose el mérito de la misma.

e)      El animal que se va a cazar debe de tener siempre la oportunidad de NO ser cazado, utilizando para ello sus sentidos, su instinto de conservación y su hábitat natural.

f)        La caza debe de ser siempre de animales salvajes y que no     tengan contacto con el ser humano.

g)      El animal cazador deberá ser siempre el considerado como TROFEO, es decir el mas representativo de a especie, el macho mas viejo y que desde el punto de vista biológico ya no cumpla sus funciones al 100%, pues se llega a viejo por ser el más astuto y por consiguiente el haber burlado a sus depredadores naturales ampliamente. Si se caza un trofeo la satisfacción es mayor a que si no lo es.

h)      El trofeo deberá ser RARO ó ESCASO.

i)        La esencia de la caza es la captura del trofeo y para que se hable de “CAZA” tiene que morir el animal depredado.

j)        La forma de abatir el trofeo se procurará que sea preferentemente abrupta e impecable.

k)      El trofeo se debe de obtener cazándolo: un cazador no acepta que le regalen un trofeo, prefiere cazarlo, ganarlo venciéndolo con su propio esfuerzo y astucia, coraje e inteligencia, es decir NO se caza para sustraerle la vida a un trofeo, se le sustrae la vida para CAZAR. El fin no debe de convertirse en el medio.

l)        El cazador deberá de ajustarse a las dos leyes inherentes de la cacería:

      Las leyes EXTERNAS impuestas por la sociedad para normalizar la cantidad y la                 temporalidad de la veda y las leyes INTERNAS, “ETHOS” ó ETICA, es decir la FORMA DE CÓMO CAZAR. Este segunda ley es severísima pues en otras palabras “podemos engañar a todo el mundo menos a nosotros mismos” de la forma de cómo obtuvimos el trofeo. Esta normatividad ética orienta nuestra conducta y nos pone en un preámbulo comparativo con nosotros mismos. El filósofo español Ortega y Gasset menciona que se trata de un “COMO” y en ocasiones de un “CUANTO”.

m)    AUTOLIMITACIÓN TECNOLÓGICA. No se debe utilizar TODA la tecnología con la que cuenta actualmente el ser humano, porque entonces se perdería la sensación de confrontación de ese ancestral binomio INSTINTO y ORGANOS DE LOS SENTIDOS DEL ANIMAL vs ASTUCIA HUMANA, que en sí se considera el meollo de la cacería; pues los animales desarrollaron sus órganos de los sentidos (vista, oído, olfato), la fuerza, velocidad y capacidad de mimetismo mucho mas eficientemente que el hombre, mientras que éste desarrolló su inteligencia; es decir a mayor tecnología mayor facilidad de vencer el instinto animal, pero disminuirá la esencia venatoria, ocasionando MENOS FELICIDAD CINEGËTICA. Esa frontera de qué tanta tecnología utilizar es personal. Por eso hay una tendencia enorme a regresar a métodos primitivos de caza: arquería y armas de pólvora negra.

n)      La caza debe provocar TENSION EMOCIONAL lo que puede dar lugar a la posibilidad de FALLAR. Es ese algo que nos hace olvidar lo aprendido y a comportarnos como no deberíamos de hacerlo y que se mencionará posteriormente.

 

¿CUANTOS TIPOS DE CACERIA HAY?

En general se diferencian en dos tipos, desde que en Grecia la elevó a un nivel deportivo, expresado magníficamente en la obra de JENOFONTE denominada CYNEGETYCUS (de Kinos perro, pues ellos no concebían la caza sin el perro). Estos dos tipos fueron llamados poco después por los romanos como:

 

a)      VENATION ó caza mayor

b)      AUCAPION ó caza menor

 

Ambas formas de caza son pródigas en emociones. En la mayor comienza la emoción con el descubrimiento de las huellas en el área de caza, luego al ver el animal y al hacer el tiro, en la persecución del trofeo y cuando se cobra. Esto suele pasar brevemente y en buenos terrenos repetirse a menudo, pero la mayor parte de las veces es tal es esfuerzo físico y mental, y es tal el desgaste emocional que cuando se logra triunfar, la satisfacción obtenida es sumamente fuerte.

En la menor, la emoción se inicia, con el alto del perro o simplemente con el alejamiento rapidísimo ya sea del vuelo de un ave, o del arranque impetuoso de un mamífero que sale tras de un matorral, la violencia del tiro y su respectivo cobro; esto se sucede con mucha frecuencia y da margen a que se disfrute de horas de verdadero esparcimiento.

Ambas formas de caza pueden coexistir en el gusto y pasión en la misma persona.

 

¿POR QUE EL REGRESO A LA NATURALEZA?

Juan Jacobo Rousseau, el filósofo suizo-francés de mediados del s. XVIII, el siglo de la Ilustración que caracterizó a los déspotas, quienes tratando de permanecer en el poder se justificaban rodeándose de pensadores y artistas, se hasta de una sociedad profundamente materialista y civilizada como la parisina;, por lo que regresando a su tranquila Suiza, comienza a disertar severamente en contra de lo que la civilización ha hecho con la esencia del hombre y menciona en dos de sus obras que fueron el “Origen y fundamento de la desigualdad entre los hombre” y en “Emile o de la educación” que:

“EL HOMBRE ES LIBRE Y BUENO POR NATURALEZA, PERO SE HALLA ENCADENADO EN TODAS PARTES, POR LAS RESTRICCIONES DE TIPO SOCIAL QUE LA CIVILIZACIÓN LE HA IMPUESTO, OCASIONNADOLE UNA ENORME CANTIDAD DE MALES: ENVIDIA, AGRESIVIDAD, INTOLERANCIA Y DESIGUALDADES QUE SON DERIVADAS DEL INADECUADO ENFOQUE CULTURAL DEL CONGLOMERADO SOCIAL, MIENTRAS QUE EN EL ESTADO NATURAL NO HAY MAS DESIGUALDAD QUE LA OTORGADA POR LA NATURALEZA, VIVIENDO EL HOMBRE EN COMPLETA CONCORDANCIA CON ÉSTA”.

 

Por eso recomienda a todo ser humano que “el regresar a la naturaleza” en la que encuentra un estado de felicidad, curiosa situación que experimenta el hombre al tener actividad primitiva, inmenso en un medio del que salió hace muchos años.

Todavía se pensó en un momento histórico donde ya existía un gran refinamiento social y cuando todavía no se iniciaba la apabullante revolución industrial.

Imagínense Uds. Cómo, con mucha más urgencia el ser humano del fin del 2º. Milenio busca  reencontrarse con sus orígenes.

Orígenes naturales que no pueden ser olvidados pues como dice el gran filósofo español Ortega y Gasset, son “muñones genéticos” que todavía existen y que nos gritan desde adentro que debemos acudir al “Llamado de la Montaña” que tan magistralmente describió el Dr. Teódulo Agundis, médico y cazador en los años 50s., es el “SENTIMIENT INTERIER” de Rousseau, el “EINFUHLUNG” (sentir dentro) del filósofo alemán Herder.

 

En la escuela alemana del 2o. tercio del s. XVIII, de filósofos tales como Lenz, Klinger y Gerstensberg, que iniciaron el movimiento denominado STURN UND DRANG (TORMENTA E IMPULSO) preconizaban el ataque a toda forma de vida social o política organizada, encajonada por la razón y el conocimiento científico.

Lenz contempla la naturaleza como un salvaje remolino dentro del cual un hombre de sensibilidad y temperamento se dejará envolver, si allí va a experimentar la “PLENITUD DE LA VIDA”, pues el lema de este movimiento es:

 

“NO ESTOY AQUÍ SÓLO PARA PESNAR, SINO PARA SER, SENTIR Y VIVIR” que no es más que el intento de escapar a las reglas impuestas de la civilización y a las leyes de fundamentación científicas que reprimen el espíritu.

 

Es un escapar momentáneo del presenta urbano apabullante, pues dentro de uno siempre hay un “Hombre apegado a la naturaleza” que anula toda la historia de su civilidad  al menos por un período corto de tiempo. Pues al momento de entrar al monte, el hombre refinado, preocupado, ocupado, estresado y agresivo; se torna en lo opuesto, parece que nuestra vida pierde peso y adustez y se trona ligera, alegre y fresca como en la adolescencia.

 

En fin esto es una justificación que algunos pensadores han expresado para descubrir el por qué el ser humano se aleja de la civilización y se interna den el bosque para cazar.

 

¿QUÉ NOS OCURRE AL CAZAR?

En las sociedades altamente tecnificadas y particularmente en las grandes urbes, se genera mucha ansiedad ó “Estrés Negativo” que le ocasiona al ser humano una enorme cantidad de desasosiego, tristeza, apatía, depresión, aislamiento, etc.; por que buscará de alguna forma el contrarrestarlos, una de las maneras ,as eficientes es la cacería, que como vimos desde el punto de vista filosófico y como veremos posteriormente desde el punto de vista sociológico y neurofisiológico es una de las actividades que genera “Estress Positivo”, es decir es una de las mejores actividades felicitarías.

 

DIAGRAMA NEUROEMOCIONAL

Cuando identificamos a un animal denominado “Trofeo”, entra por la vista o el oído un estímulo que será reconocido en la corteza cerebral occipital o temporal y de ahí viajará a la corteza frontal donde integramos el pensamiento, al identificar la imagen como algo sumamente deseado pasará el estímulo al hipotálamo donde dependiendo de la cantidad de información que le llegue, desarrollará una reacción que nosotros conocemos como EMOCIÓN.

 

Del hipotálamo se estimulará el Sistema Límbico (cuerpo calloso, hipocampo, amígdala, área septal) y se producirá la hormona ACTH (adrenocorticotrópica) que actuando en otros órganos liberará noradrenalina, y ésta actuará fundamentalmente en la formación reticular ascendente y de ahí se estimularán los diferentes órganos: corazón, bronquios, hígado, intestino, riñón, colon y genitales externos; produciendo: Taquicardia sudoración, dilatación pupilar, aumento de la orina y excitación genital, además de un aumento en el tono muscular. Todo esto es una sensación de tipo “ansiedad” o de “alerta”, un mecanismo altamente desarrollado cuando nos sentimos amenazados.

 

Después del disparo al cazar, la emoción es diferente, el estímulo que llega al hipotálamo hace que se libere B_ENDORFINA la cual produce analgesia y sedación, es decir ocasiona una sensación de bienestar o placer que si es sumamente intensa llegará a la CATARSIS aristotélica o éxtasis y de ahí pasará a otras partes del cerebro donde se produce el fenómeno de MEMORIA por lo que a mayor intensidad emocional, la memoria será mas profunda y duradera.

 

El deseo o codicia dependerá de cuantas cualidades le podamos atribuir al objeto deseado, mientras más cualidades es mas deseado y  aquí  la cultura juega un papel fundamental: A mayor cultura-más cualidades del objeto-más deseo-mayor emoción y un efecto en la memoria mas fuerte y mas duradero.

 

De lo expresado hasta aquí, se deduce la importancia de seleccionar a un trofeo determinado y de cazarlo bajo ciertas circunstancias como ya vimos anteriormente, para que realmente se dé este mecanismo que acabamos de analizar.

 

Tanto en la Caza Mayor como en la Menor se provoca en el cazador una reacción en el sistema circulatorio, muscular y emocional, cuyo síntomas se parecen a un susto, pero que es lo contrario al miedo, puesto que conducen a una reacción de persecución venatoria, es un reflejo que culminará con un estado de felicidad intensa, pero que tiene como requisito el tener que ir al campo, provocar el confronte instinto/intelecto, estar alerta constantemente, perseguir y vencer al animal salvaje.

 

Existe otro factor muy importante y que acicatea intensamente al acto mismo de la emoción y que es la TENSION PREVIA ó “TENSION EMOCIONAL” la cual está determinada por:

 

a)      La presencia implícita del animal

b)      La idea de fallar

c)      El afán de obtener el trofeo cazándolo

 

Ésta tensión emocional hará estragos al organismo y a la voluntad, cuando se falla en el momento de cazar; pues la recriminación intelectual será severamente desmoralizante, al verse uno mismo cual inmenso ESTÓLIDO y esto se producirá:

 

a)      Mientras más inesperado sea el encuentro

b)      Mientras más difícil haya sido el acceso a la confrontación

c)      Mientras más raro y escaso sea el trofeo

d)      Mientras más cercano lo vea uno.

 

¿CÓMO ES UN DIA  DE CACERÍA?

 Hay múltiples ocasiones en que no siempre la cacería es exitosa, sin embargo veamos lo que puede llegar a ser un solo día de caza:

Es levantarse en la madrugada después de haber tenido una noche inquieta, pues la ansiedad del principio impide conciliar normalmente a Morfeo;

Es vestirse apresuradamente, pero con la ropa especialmente elegida “ex profeso” para ello;

Es salir de la tienda de campaña y respirar hondamente el fresco aroma con resabios de rocío;

Es acercarse a la cálida fogata, recién avivada con las brazas de la noche anterior;

Es reconfortarse con una taza de aromático y recién percolado café;

Es voltear a ver como la pálida y envidiosa luna es devorada por la serrana figura;

Es disfrutar la esplendorosa policromía del horizonte al amanecer;

Es emprender con nuestro guía lo que promete un largo y esperanzado día;

Es levantar la mano despidiendo al amigo, deseándole que la caprichosa suerte le acompañe en su camino;

Es cansar el cuerpo con una fatigosa jornada refrescando los labios con cristalino arroyuelo

Es afinar los sentidos para descubrir lo apenas percibido

Es abrogar una ilusión al percatarse que la res en el bosque despide un ruido;

Es acelerar el corazón cuando uno ve el ansiado trofeo;

Es el estrepitoso estruendo de un impecable tiro;

Es el jubiloso grito al renovarse el milenario instinto;

Es el correr presuroso para asegurar el gran trofeo, que es el animal abatido;

Es el soportarlo en la espalda hasta el campamento escogido;

Es copinarlo con sumo cuidado para inmortalizarlo después

Es devorar con epicúreo apuro un lomo de buen venado o bien saborearlo en marmita cual Savarín refinado.

Es considerar como maestro a nuestro guía campirano;

Es reír a carcajada plena, los chistes picosos bien contados;

Es acariciar el paladar con una copa de vino bien decantado;

Es aflojarse el cinturón y amodorrarse sensualmente recordando lo degustado;

Es platicarle al mejor amigo más de tres veces lo ya andado

Es esperar al lucero cual heraldo Sahubertiano;

Es contar extasiado todas las estrellas sin agotarlas siquiera

Es descansar a pierna suelta la dolorida osamenta tras el sanatorio día;

Es procurar oníricamente horas enteras la emoción recorrida;

Es despertar incrédulo apresurándose a ver el tan ansiado trofeo;

Es saber que en la cacería el hijo es el mejor compañero;

Es agradecerle al Sumo Creador la oportunidad de aprovechar lo vivido;

Es pedirle humildemente que nos dé vida para contarle a un nieto la misma cacería;

Es compartir lo cazado, escribiendo emotivamente pero con inocentes mentirillas;

Señoras y señores, por esto y por muchas otras cosas más, debemos de seguir cazando, pero sobretodo y emulando a Pablo Neruda, ese poeta gigante sudamericano quien confesó “Que había vivido”, nosotros debemos de confesar que hemos CAZADO.

 

Bibliografía.

2ª. Semana de la Caza y Conservación de la Fauna. Casa Lamm, centro de Cultura. Ciudad de México. Noviembre de 1998

 
 
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Ultima Actualización: 6 de Octubre de 2003
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