“Sabido
es que para el sabio, el único bien es la virtud que consiste en
arreglar su vida de conformidad con la naturaleza”
Claudio Eliano. 50 d.C.
El ser humano ha cazado desde el principio de su
historia, hasta la actualidad a fines del segundo milenio después de
Cristo. Si desde hace mucho tiempo la mayoría de los seres humanos
ya no caza como forma de subsistencia, debe uno de preguntarse:
¿Por qué sigue el hombre cazando?
¿Qué nos ocurre al cazar?
¿Por qué nos atrae tan intensamente?
Y sobretodo, si ha existido un incremento
considerable de la población. ¿Cómo es posible que en los países
donde hay un verdadero culto a la caza, exista cada día mas caza y
mas cazadores?
¿Qué le ocurre a personas como Uds. Que pueden
ser unos profesionistas urbanos, civilizados y cultos, que trabajan
con la mente y tras un escritorio, que duermen en un mullido
colchón, que se bañan y se rasuran todos los días, que comen
refinada, pero apresuradamente en una mesa bien presentada y
servida; que se divierten en el cine o el teatro y enriquecen es
espíritu con la lectura; que tienen trato delicado con las damas,
que son morales, compasivos y buenos padres de familia; pulcros y
mesurados en sus costumbres y unos ciudadanos respetados por su
comunidad; y que de repente cambian180 grados, se meten al monte, la
selva o el desierto durante una semana más, olvidándose de las
blandas comodidades que le ofrece la civilización, forrándose de
cuero como un esquimal y olvidándose de su higiene personal, sea
capaz de comen a mano directa, animales asados al fuego, durmiendo
poco y mal en el duro suelo y a veces teniendo a las estrellas como
cobija, soportando el viento helado que cala hasta los huesos o el
infernal calor del desierto, que tienen que levantarse de madrugada
y convirtiéndose en andariegos de jornadas pesadísimas y en
ocasiones peligrosas, aguantando las moscas, mosquitos, pinolillos y
demás alimañas, estando siempre pendiente de los peligros inherentes
de los habitats ajenos al suyo, teniendo la posibilidad de
desorientarse y extraviar el camino o de lesionarse encontrándose a
muchas horas del poblado más cercano y que habitualmente regresan de
la sierra sucios, peludos, oliendo a humo, sudor y al almizcle de
los animales salvajes, y sin embargo al verles la mirada se denota
un brillo de intensa excitación, pues nadie les obliga a ello?.
¿Cómo es posible que esto ocurra?
Por consiguiente, para tratar de explicar lo que
es la esencia de la cacería habrá que tener presente las siguientes
consideraciones.
¿QUÉ ES LA CACERIA?
Para contestar esta pregunta, creo conveniente
iniciar con una definición de lo que es la cacería:
Cazar es “BUSCAR, LEVANTAR, PERSEGUIR, TIRAR Y
COBRAR UN ANIMAL SILVESTRE. EL HOMBRE QUE CONCENTRA EN SI MISMO ESAS
FUNCIONES, CAZA; EL QUE DELEGA TODAS, MENOS LA DEL DISPARO; TIRA,
PERO NO CAZA (Miguel Delibes. La Caza en España)
Esta definición, es una de las que mas me gusta
porque encierra en sí misma gran parte de lo que conocemos como
esencia de la caza. Veamos lo siguiente: Si un cazador va a un
corral y con una ametralladora abate un búfalo café, está matando un
animal salvaje, más no por eso se puede decir que lo haya cazado.
Sin embargo si se mete a la más recóndita selva y él solo persigue
las huellas de un venado, que por sus características le indica que
es el macho más viejo de la región, aguza sus sentidos, deambula
lo más silenciosos que pueda, identifica al animal después de mucho
batallar, lo encuentra sin que éste se haya dado cuenta y lo abate
de una manera fulminantemente impecable, lo carga hasta su
campamento, lo copina, cocina y se lo come satisfactoriamente,
entonces habrá cazado y eso le producirá un inmenso estado de
regocijo y felicidad.
¿QUE REQUISITOS DEBE TENER LA CACERIA?
a)
El cazador debe saberse como un intruso inmenso en un hábitat
salvaje o silvestre ajeno al suyo.
b)
El cazador será reconocido como una amenaza potencial por los
habitantes nativos, alertándolos en su instinto de conservación (Un
humano dentro de un tractor no es reconocido por loa animales como
un cazador)
c)
La caza debe tener cierto grado de dificultad, mientras mas
difícil sea, más se valorará su resultado.
d)
La caza no debe de ser abundante, pues si hay exceso de
piezas y de fácil acceso se pierde el grado de dificultad,
mermándose el mérito de la misma.
e)
El animal que se va a cazar debe de tener siempre la
oportunidad de NO ser cazado, utilizando para ello sus sentidos, su
instinto de conservación y su hábitat natural.
f)
La caza debe de ser siempre de animales salvajes y que no
tengan contacto con el ser humano.
g)
El animal cazador deberá ser siempre el considerado como
TROFEO, es decir el mas representativo de a especie, el macho mas
viejo y que desde el punto de vista biológico ya no cumpla sus
funciones al 100%, pues se llega a viejo por ser el más astuto y por
consiguiente el haber burlado a sus depredadores naturales
ampliamente. Si se caza un trofeo la satisfacción es mayor a que si
no lo es.
h)
El trofeo deberá ser RARO ó ESCASO.
i)
La esencia de la caza es la captura del trofeo y para que se
hable de “CAZA” tiene que morir el animal depredado.
j)
La forma de abatir el trofeo se procurará que sea
preferentemente abrupta e impecable.
k)
El trofeo se debe de obtener cazándolo: un cazador no acepta
que le regalen un trofeo, prefiere cazarlo, ganarlo venciéndolo con
su propio esfuerzo y astucia, coraje e inteligencia, es decir NO se
caza para sustraerle la vida a un trofeo, se le sustrae la vida para
CAZAR. El fin no debe de convertirse en el medio.
l)
El cazador deberá de ajustarse a las dos leyes inherentes de
la cacería:
Las leyes EXTERNAS impuestas por la
sociedad para normalizar la cantidad y la
temporalidad de la veda y las leyes INTERNAS, “ETHOS” ó ETICA, es
decir la FORMA DE CÓMO CAZAR. Este segunda ley es severísima pues en
otras palabras “podemos engañar a todo el mundo menos a nosotros
mismos” de la forma de cómo obtuvimos el trofeo. Esta normatividad
ética orienta nuestra conducta y nos pone en un preámbulo
comparativo con nosotros mismos. El filósofo español Ortega y Gasset
menciona que se trata de un “COMO” y en ocasiones de un “CUANTO”.
m)
AUTOLIMITACIÓN TECNOLÓGICA. No se debe utilizar TODA la
tecnología con la que cuenta actualmente el ser humano, porque
entonces se perdería la sensación de confrontación de ese ancestral
binomio INSTINTO y ORGANOS DE LOS SENTIDOS DEL ANIMAL vs ASTUCIA
HUMANA, que en sí se considera el meollo de la cacería; pues los
animales desarrollaron sus órganos de los sentidos (vista, oído,
olfato), la fuerza, velocidad y capacidad de mimetismo mucho mas
eficientemente que el hombre, mientras que éste desarrolló su
inteligencia; es decir a mayor tecnología mayor facilidad de vencer
el instinto animal, pero disminuirá la esencia venatoria,
ocasionando MENOS FELICIDAD CINEGËTICA. Esa frontera de qué tanta
tecnología utilizar es personal. Por eso hay una tendencia enorme a
regresar a métodos primitivos de caza: arquería y armas de pólvora
negra.
n)
La caza debe provocar TENSION EMOCIONAL lo que puede dar
lugar a la posibilidad de FALLAR. Es ese algo que nos hace olvidar
lo aprendido y a comportarnos como no deberíamos de hacerlo y que se
mencionará posteriormente.
¿CUANTOS TIPOS DE CACERIA HAY?
En general se diferencian en dos tipos, desde que
en Grecia la elevó a un nivel deportivo, expresado magníficamente en
la obra de JENOFONTE denominada CYNEGETYCUS (de Kinos perro, pues
ellos no concebían la caza sin el perro). Estos dos tipos fueron
llamados poco después por los romanos como:
a)
VENATION ó caza mayor
b)
AUCAPION ó caza menor
Ambas formas de caza son pródigas en emociones.
En la mayor comienza la emoción con el descubrimiento de las huellas
en el área de caza, luego al ver el animal y al hacer el tiro, en la
persecución del trofeo y cuando se cobra. Esto suele pasar
brevemente y en buenos terrenos repetirse a menudo, pero la mayor
parte de las veces es tal es esfuerzo físico y mental, y es tal el
desgaste emocional que cuando se logra triunfar, la satisfacción
obtenida es sumamente fuerte.
En la menor, la emoción se inicia, con el alto
del perro o simplemente con el alejamiento rapidísimo ya sea del
vuelo de un ave, o del arranque impetuoso de un mamífero que sale
tras de un matorral, la violencia del tiro y su respectivo cobro;
esto se sucede con mucha frecuencia y da margen a que se disfrute de
horas de verdadero esparcimiento.
Ambas formas de caza pueden coexistir en el gusto
y pasión en la misma persona.
¿POR QUE EL REGRESO A LA NATURALEZA?
Juan Jacobo Rousseau, el filósofo suizo-francés
de mediados del s. XVIII, el siglo de la Ilustración que caracterizó
a los déspotas, quienes tratando de permanecer en el poder se
justificaban rodeándose de pensadores y artistas, se hasta de una
sociedad profundamente materialista y civilizada como la parisina;,
por lo que regresando a su tranquila Suiza, comienza a disertar
severamente en contra de lo que la civilización ha hecho con la
esencia del hombre y menciona en dos de sus obras que fueron el
“Origen y fundamento de la desigualdad entre los hombre” y en “Emile
o de la educación” que:
“EL HOMBRE ES LIBRE Y BUENO POR NATURALEZA, PERO
SE HALLA ENCADENADO EN TODAS PARTES, POR LAS RESTRICCIONES DE TIPO
SOCIAL QUE LA CIVILIZACIÓN LE HA IMPUESTO, OCASIONNADOLE UNA ENORME
CANTIDAD DE MALES: ENVIDIA, AGRESIVIDAD, INTOLERANCIA Y
DESIGUALDADES QUE SON DERIVADAS DEL INADECUADO ENFOQUE CULTURAL DEL
CONGLOMERADO SOCIAL, MIENTRAS QUE EN EL ESTADO NATURAL NO HAY MAS
DESIGUALDAD QUE LA OTORGADA POR LA NATURALEZA, VIVIENDO EL HOMBRE EN
COMPLETA CONCORDANCIA CON ÉSTA”.
Por eso recomienda a todo ser humano que “el
regresar a la naturaleza” en la que encuentra un estado de
felicidad, curiosa situación que experimenta el hombre al tener
actividad primitiva, inmenso en un medio del que salió hace muchos
años.
Todavía se pensó en un momento histórico donde ya
existía un gran refinamiento social y cuando todavía no se iniciaba
la apabullante revolución industrial.
Imagínense Uds. Cómo, con mucha más urgencia el
ser humano del fin del 2º. Milenio busca reencontrarse con sus
orígenes.
Orígenes naturales que no pueden ser olvidados
pues como dice el gran filósofo español Ortega y Gasset, son
“muñones genéticos” que todavía existen y que nos gritan desde
adentro que debemos acudir al “Llamado de la Montaña” que tan
magistralmente describió el Dr. Teódulo Agundis, médico y cazador en
los años 50s., es el “SENTIMIENT INTERIER” de Rousseau, el
“EINFUHLUNG” (sentir dentro) del filósofo alemán Herder.
En la escuela alemana del 2o. tercio del s.
XVIII, de filósofos tales como Lenz, Klinger y Gerstensberg, que
iniciaron el movimiento denominado STURN UND DRANG (TORMENTA E
IMPULSO) preconizaban el ataque a toda forma de vida social o
política organizada, encajonada por la razón y el conocimiento
científico.
Lenz contempla la naturaleza como un salvaje
remolino dentro del cual un hombre de sensibilidad y temperamento se
dejará envolver, si allí va a experimentar la “PLENITUD DE LA VIDA”,
pues el lema de este movimiento es:
“NO ESTOY AQUÍ SÓLO PARA PESNAR, SINO PARA SER,
SENTIR Y VIVIR” que no es más que el intento de escapar a las reglas
impuestas de la civilización y a las leyes de fundamentación
científicas que reprimen el espíritu.
Es un escapar momentáneo del presenta urbano
apabullante, pues dentro de uno siempre hay un “Hombre apegado a la
naturaleza” que anula toda la historia de su civilidad al menos por
un período corto de tiempo. Pues al momento de entrar al monte, el
hombre refinado, preocupado, ocupado, estresado y agresivo; se torna
en lo opuesto, parece que nuestra vida pierde peso y adustez y se
trona ligera, alegre y fresca como en la adolescencia.
En fin esto es una justificación que algunos
pensadores han expresado para descubrir el por qué el ser humano se
aleja de la civilización y se interna den el bosque para cazar.
¿QUÉ NOS OCURRE AL CAZAR?
En las sociedades altamente tecnificadas y
particularmente en las grandes urbes, se genera mucha ansiedad ó
“Estrés Negativo” que le ocasiona al ser humano una enorme cantidad
de desasosiego, tristeza, apatía, depresión, aislamiento, etc.; por
que buscará de alguna forma el contrarrestarlos, una de las maneras
,as eficientes es la cacería, que como vimos desde el punto de vista
filosófico y como veremos posteriormente desde el punto de vista
sociológico y neurofisiológico es una de las actividades que genera
“Estress Positivo”, es decir es una de las mejores actividades
felicitarías.
DIAGRAMA NEUROEMOCIONAL
Cuando identificamos a un animal denominado
“Trofeo”, entra por la vista o el oído un estímulo que será
reconocido en la corteza cerebral occipital o temporal y de ahí
viajará a la corteza frontal donde integramos el pensamiento, al
identificar la imagen como algo sumamente deseado pasará el estímulo
al hipotálamo donde dependiendo de la cantidad de información que le
llegue, desarrollará una reacción que nosotros conocemos como
EMOCIÓN.
Del hipotálamo se estimulará el Sistema Límbico
(cuerpo calloso, hipocampo, amígdala, área septal) y se producirá la
hormona ACTH (adrenocorticotrópica) que actuando en otros órganos
liberará noradrenalina, y ésta actuará fundamentalmente en la
formación reticular ascendente y de ahí se estimularán los
diferentes órganos: corazón, bronquios, hígado, intestino, riñón,
colon y genitales externos; produciendo: Taquicardia sudoración,
dilatación pupilar, aumento de la orina y excitación genital, además
de un aumento en el tono muscular. Todo esto es una sensación de
tipo “ansiedad” o de “alerta”, un mecanismo altamente desarrollado
cuando nos sentimos amenazados.
Después del disparo al cazar, la emoción es
diferente, el estímulo que llega al hipotálamo hace que se libere
B_ENDORFINA la cual produce analgesia y sedación, es decir ocasiona
una sensación de bienestar o placer que si es sumamente intensa
llegará a la CATARSIS aristotélica o éxtasis y de ahí pasará a otras
partes del cerebro donde se produce el fenómeno de MEMORIA por lo
que a mayor intensidad emocional, la memoria será mas profunda y
duradera.
El deseo o codicia dependerá de cuantas
cualidades le podamos atribuir al objeto deseado, mientras más
cualidades es mas deseado y aquí la cultura juega un papel
fundamental: A mayor cultura-más cualidades del objeto-más
deseo-mayor emoción y un efecto en la memoria mas fuerte y mas
duradero.
De lo expresado hasta aquí, se deduce la
importancia de seleccionar a un trofeo determinado y de cazarlo bajo
ciertas circunstancias como ya vimos anteriormente, para que
realmente se dé este mecanismo que acabamos de analizar.
Tanto en la Caza Mayor como en la Menor se
provoca en el cazador una reacción en el sistema circulatorio,
muscular y emocional, cuyo síntomas se parecen a un susto, pero que
es lo contrario al miedo, puesto que conducen a una reacción de
persecución venatoria, es un reflejo que culminará con un estado de
felicidad intensa, pero que tiene como requisito el tener que ir al
campo, provocar el confronte instinto/intelecto, estar alerta
constantemente, perseguir y vencer al animal salvaje.
Existe otro factor muy importante y que acicatea
intensamente al acto mismo de la emoción y que es la TENSION PREVIA
ó “TENSION EMOCIONAL” la cual está determinada por:
a)
La presencia implícita del animal
b)
La idea de fallar
c)
El afán de obtener el trofeo cazándolo
Ésta tensión emocional hará estragos al organismo
y a la voluntad, cuando se falla en el momento de cazar; pues la
recriminación intelectual será severamente desmoralizante, al verse
uno mismo cual inmenso ESTÓLIDO y esto se producirá:
a)
Mientras más inesperado sea el encuentro
b)
Mientras más difícil haya sido el acceso a la confrontación
c)
Mientras más raro y escaso sea el trofeo
d)
Mientras más cercano lo vea uno.
¿CÓMO ES UN DIA DE CACERÍA?
Hay múltiples ocasiones en que no siempre la
cacería es exitosa, sin embargo veamos lo que puede llegar a ser un
solo día de caza:
Es levantarse en la madrugada después de haber
tenido una noche inquieta, pues la ansiedad del principio impide
conciliar normalmente a Morfeo;
Es vestirse apresuradamente, pero con la ropa
especialmente elegida “ex profeso” para ello;
Es salir de la tienda de campaña y respirar
hondamente el fresco aroma con resabios de rocío;
Es acercarse a la cálida fogata, recién avivada
con las brazas de la noche anterior;
Es reconfortarse con una taza de aromático y
recién percolado café;
Es voltear a ver como la pálida y envidiosa luna
es devorada por la serrana figura;
Es disfrutar la esplendorosa policromía del
horizonte al amanecer;
Es emprender con nuestro guía lo que promete un
largo y esperanzado día;
Es levantar la mano despidiendo al amigo,
deseándole que la caprichosa suerte le acompañe en su camino;
Es cansar el cuerpo con una fatigosa jornada
refrescando los labios con cristalino arroyuelo
Es afinar los sentidos para descubrir lo apenas
percibido
Es abrogar una ilusión al percatarse que la res
en el bosque despide un ruido;
Es acelerar el corazón cuando uno ve el ansiado
trofeo;
Es el estrepitoso estruendo de un impecable tiro;
Es el jubiloso grito al renovarse el milenario
instinto;
Es el correr presuroso para asegurar el gran
trofeo, que es el animal abatido;
Es el soportarlo en la espalda hasta el
campamento escogido;
Es copinarlo con sumo cuidado para inmortalizarlo
después
Es devorar con epicúreo apuro un lomo de buen
venado o bien saborearlo en marmita cual Savarín refinado.
Es considerar como maestro a nuestro guía
campirano;
Es reír a carcajada plena, los chistes picosos
bien contados;
Es acariciar el paladar con una copa de vino bien
decantado;
Es aflojarse el cinturón y amodorrarse
sensualmente recordando lo degustado;
Es platicarle al mejor amigo más de tres veces lo
ya andado
Es esperar al lucero cual heraldo Sahubertiano;
Es contar extasiado todas las estrellas sin
agotarlas siquiera
Es descansar a pierna suelta la dolorida osamenta
tras el sanatorio día;
Es procurar oníricamente horas enteras la emoción
recorrida;
Es despertar incrédulo apresurándose a ver el tan
ansiado trofeo;
Es saber que en la cacería el hijo es el mejor
compañero;
Es agradecerle al Sumo Creador la oportunidad de
aprovechar lo vivido;
Es pedirle humildemente que nos dé vida para
contarle a un nieto la misma cacería;
Es compartir lo cazado, escribiendo emotivamente
pero con inocentes mentirillas;
Señoras y señores, por esto y por muchas otras
cosas más, debemos de seguir cazando, pero sobretodo y emulando a
Pablo Neruda, ese poeta gigante sudamericano quien confesó “Que
había vivido”, nosotros debemos de confesar que hemos CAZADO.
Bibliografía.
2ª. Semana de la Caza y Conservación de la Fauna.
Casa Lamm, centro de Cultura. Ciudad de México. Noviembre de 1998